En el Hospital recorren la internación vestidos de colores intentando llevar afecto en medio de los peores trances. Los "Payamédicos" están en acción, egresaron nuevos voluntarios y ratifican el compromiso de dedicarle horas propias a quienes lo necesitan. Sonrisas que no curan pero hacen bien.

En salud los milagros existen. Y a veces se sustentan en pequeños gestos, en minutos brindados a quienes padecen las enfermedades del cuerpo. Recorrer los pasillos del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, adentrarse en cada área sensible; involucrarse con los pacientes y aprender a mirar más allá desde la sensibilidad es la misión que han tomado como propia, un grupo de "paya-personas". Enfundados en un atuendo particular, colorido y sin mensajes negativos hacen del compartir, su mayor propósito.
No existe el rojo sangre ni tampoco el violeta carácterístico de los arreglos florales; ni el negro que representa al luto. No hay mensajes relacionados con el corazón, por más que este sea el órgano más sensible, el motor que parece impulsar a éste grupo de personas solidarias.
Lidia Oviedo, integrante de esta original ONG creada en 2006, habla de "teatralidad" y de "producentes" a los internos del Hospital que reciben su visita cada sábado de 10 a 13 durante casi todo el año.

Terapia emocional

"La nuestra es una terapia emocional, somos payasos sin ser bufones. Para poder intervenir nos preparamos ya que más allá de movernos en un ámbito hospitalario donde hay dolor y largas esperas, hacemos una observación de cada persona. Cómo está y cuál es su comportamiento, vemos su mirada y a partir de ahí, lo abordamos para llegar desde la palabra, una mirada o un "paya-abrazo" cuando nos damos cuenta que hay un dolor y que lo que proponemos, es aceptado", explicó.
"Cualquier persona puede acercarse y adoptar un personaje. Yo soy Lilita Peritronita y dijo que Lidia es una amiga que anda por ahí. Ese es mi personaje el que te lleva a un mundo de fantasía, escucha historias o narra las propias o las que le haya contado otra persona. Mi objetivo es llevarte a otro mundo, sacarse por un rato de lo cotidiano, de lo real". Las historias sobrevuelan: desde casos extremos, del dolor de madres que padecen la vigilia por la recuperación de sus hijos hasta "despedidas" muy sentidas, inevitables pero igualmente dolorosas.
"Conocí a una mujer muy angustiada, nos acercamos a dialogar con ella y creíamos que se sentía mal por su hijo recién nacido que estaba en terapia intensiva. Sin verlo la animamos y le transmitimos durante una hora la mejor energía. Se llamaba Lorenzo, era de Esquel y después falleció. Yo después me contacté por Facebook, me presenté y ella me expresó que se sintió aliviada en ese momento, que tuvo un momento de paz y me confesó que se sentía tranquila a pesar del desenlace. Fue una historia muy rica para nosotros desde el aprendizaje".

"Payamédicos"

Entre los "payamédicos" hay profesiones tan variadas como diferentes pero la unidad está puesta en lo que se trabaja en territorio. Se requiere de un conocimiento integral; conceptos elementales de Salud y sobre todo, carisma y una mirada atenta a los problemas. No basta con ese límite ficticio para evitar dolores o sanar pero sí para rescatar momentos en los que la necesidad afectiva puede ser el único remedio. "Nos formamos a través de cursos de "payateatralidad" y "payamedicina" y hacemos una "payaresidencia" en el Hospital Regional. Nuestro formador es Fabio Abálsamo de Puerto Madryn y estamos en Trelew, Rawson y Puerto Madryn", agregó Lidia Oviedo quien destaca que este voluntariado se hace "siendo", con la práctica por sobre cualquier otro ensayo. Primero se hace un recorrido por la faceta teatral y de imagen y luego se conocen aspectos de la medicina general y manejo de situaciones.

"Lo mejor a cada persona"

"Siento que doy lo mejor que le puedo dar a cada persona. Ya sea una sonrisa, un abrazo o prestarle la oreja para que me cuente cosas. Sentí dolor en tres ocasiones pero desde la impotencia ante casos de niños que no fueron cuidados por sus familias. Hay varias situaciones en los que lloramos por ver que no se hizo lo que se debía". Y explicó las particularidades que tiene su vestuario. "Usamos una nariz de color naranja y no roja. Usamos colores llamativos pero elegimos el fucsia; el amarillo o el celeste que son tonos vivos. No usamos rayas y no trabajamos lo que "falta" sino lo potente que puede llegar a pasar en un hospital. Es muy lindo ser payamédico".

"El hospital nos espera"

"Hoy el Hospital –agregó Lidia- nos espera. Nos conoce la gente de seguridad y los profesionales, vamos a todas las áreas y recorremos todos los servicios. Nos buscan y nos esperan. Esperan un abrazo y una sonrisa. Compartimos muchas cosas y vivencias que transitamos los pacientes como nosotros". El movimiento en Argentina fue impulsado por el psiquiatra José Pelluchi quien utilizó sus dotes actorales para generar este espacio de contención que es propia de nuestro país, lejos de lo que propone por ejemplo en los Estados Unidos el caso Hunter "Patch" Adams, llevado al cine por Robin Williams, encarnando al precursor de la risoterapia con fines médicos y terapéuticos. "Es de Estados Unidos y es genial lo que hace a lo igual que el Payaso de Hospital. Nosotros somos payamédicos con una filosofía adaptada bien a la Argentina".# diariojornada