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El gobierno chileno destituyó este domingo a dos jerarcas y cuatro oficiales de la policía, tras comprobar que intencionalmente se destruyó el registro de video de un operativo policial en el que resultó muerto un joven mapuche en el sur de Chile.

Imagen del multitudinario funeral del asesinado joven mapuche Camilo Catrillanca. Comunidad autónoma de Temocuicui, Ercilla.

La muerte de Camilo Catrillanca, de 24 años a causa de un disparo en la cabeza en medio de un confuso operativo policial desplegado el miércoles en la comunidad indígena de Temucuicui, desató una ola de protestas y reavivó la violencia en el sur de Chile, epicentro del conflicto mapuche.

Se comprobó que uno de los miembros de la patrulla del Grupo Operaciones Especiales (GOPE) "que inicialmente había señalado que no tenía ni contaba con una cámara de vigilancia, sí la tenía.

(...) Y más grave aún, que la tarjeta de memoria la destruyó", dijo el ministro del Interior Andrés Chadwick, en rueda de prensa.

Chadwick informó que debido a las graves irregularidades se aceptó la renuncia del jefe de orden y seguridad de la zona de La Araucanía, general Mauro Victtoriano, y de un coronel. Además se dio de baja a los cuatro oficiales de la patrulla que abrió fuego.

La inexistencia de registro de video impide poner luz sobre un operativo confuso. Según la Policía se actuó para detener a un grupo de encapuchados que asaltó con violencia a profesores y alumnos de un colegio y luego se refugió en la comunidad indígena.

Sin embargo, familiares y vecinos de la víctima aseguran que Catrillanca conducía un tractor junto a un adolescente de la zona, se encontró con el operativo, retrocedió y recibió un disparo en la cabeza.

El joven de 15 años que lo acompañaba fue detenido y golpeado, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos que llevó a la Justicia una denuncia por "torturas" contra la Policía.

La muerte de Catrillanca puso una vez más en tela de juicio el accionar del gobierno chileno ante la comunidad indígena.

Ataques incendiarios en el sur y manifestaciones en la capital chilena, que terminaron con destrozos y decenas de detenidos, reflejaron el enojo desatado por la muerte del mapuche que el sábado fue enterrado siguiendo los rituales de su comunidad.

Los mapuches reivindican tierras que consideran suyas por derecho ancestral y que pasaron a manos de privados, en su mayoría empresas forestales.