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Los menores son las principales víctimas de la guerra en Siria, donde en los dos primeros meses de este año al menos 1.000 de ellos han resultado muertos y heridos, informó Unicef.

El año pasado fue el más letal para los niños en Siria desde el estallido del conflicto, el 15 de marzo de 2011, con un 50 % más de fallecidos que en 2016, según Unicef, aunque la organización humanitaria no detalló el número de muertos.

En rueda de prensa en la capital libanesa, Beirut, representantes de Unicef señalaron que 360 niños resultaron heridos en 2017 y muchos de ellos sufrieron lesiones permanentes, como la amputación de extremidades por explosiones de bombas y otros artefactos.

El organismo de la ONU advirtió de que el número de heridos podría ser mayor, porque solo ha podido verificar los casos arriba mencionados.

Uno de ellos, ejemplificó Unicef en un comunicado, es de Sami, de 14 años, originario de la ciudad siria de Dera'a y refugiado actualmente en Jordania, y que perdió sus dos piernas por el impacto de un proyectil junto a su vivienda.

Precisamente, el uso de armas explosivas y los ataques indiscriminados contra áreas muy pobladas hace que los niños sean un cuarto de los muertos en Siria, donde tres millones de menores están amenazados por las minas y otros artefactos explosivos.

El próximo jueves, es el séptimo aniversario del estallido de la guerra en Siria, y según informó hoy el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, al menos 353.935 personas han muerto en este tiempo.