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China eliminará la restricción constitucional sobre la duración y la cantidad de los mandatos del presidente y vicepresidente del país, informó la agencia de noticias oficial Xinhua, lo que le allana el camino al actual mandatario, Xi Jinping, para que acceda a un tercer mandato y gobierne más allá de 2023.

 

En un breve comunicado, el Comité Central del Partido Comunista (PCCh) chino propuso eliminar la frase que dice que el presidente y el vice "no sirvan más de dos mandatos consecutivos" de la Constitución, cambiando la actual que los limita a un máximo de dos períodos de cinco años.

Xi, de 64 años y presidente desde 2013, fue reelecto como secretario general del partido en octubre pasado y se espera que la legislatura le otorgue un segundo mandato como presidente durante su sesión plenaria anual que comienza el 5 de marzo.

En las últimas décadas y para el PCCh la edad de retiro o jubilación para sus líderes es de 68 años, aunque nunca fue letra escrita. Los dos anteriores presidentes dejaron el cargo tras diez años repartidos en dos mandatos: Jiang Zemin (1993-2003) y Hu Jintao (2003-2013).

La reforma constitucional se discutirá a partir del lunes en un pleno de tres días, pero no se presentará a los legisladores para que la voten hasta el próximo mes de marzo, cuando tendrá lugar la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional, el Legislativo chino.

En el XIX Congreso del Partido, que se celebró en octubre pasado, Xi logró un incuestionable segundo mandato de cinco años y presentó al nuevo Comité Permanente del partido, corazón del poder y mesa chica de las decisiones en China, un grupo de seis hombres que lo acompañan, pero sin ningún nombre fuerte que se perfile como un posible sucesor y renovador del poder en el gigante asiático a partir de 2022, cuando se celebre un nuevo Congreso partidario.

Esta decisión llevó a fuertes especulaciones políticas, dando lugar a la idea de que Xi continuaría liderando el partido más allá de dos períodos. Inclusive, algunos cuestionaron si sus planes podrían lograrse dentro de 10 años, ya que presentó un programa para la nación a 30 años.

SI bien este cambio aún debe ser aprobado en el Parlamento, los analistas internacionales en medios como la cadena Al Jazeera que tiene base en Beijing o la prensa honkonesa apuestan que es "muy probable que ocurra".

Luego del Congreso, Xi también se encumbró como el gran líder del país más poblado del mundo y segunda economía global con la tarea de plasmar su pensamiento en una realidad: modernizar el "socialismo con características chinas" y abrir una nueva era de "revitalización" económica.

Minutos después del anuncio de hoy, Xinhua informó que el partido propuso escribir la teoría política de Xi sobre "el socialismo con características chinas para una nueva era", en la constitución. Si esta propuesta se aprueba, algo también muy probable, las ideas de Xi se situarían en el mismo nivel que las de históricas figuras del partido como Mao Zedong y Deng Xiaoping.

También la constitución prevé incluir un nuevo organismo, la Comisión Nacional de Supervisión, una agencia estatal que seguirá de cerca la batalla contra la corrupción que inició Xi contra funcionarios del gobierno y del partido.

Según la prensa internacional, será el elemento de tolerancia cero frente a la corrupción al seno del PCCh. En términos internacionales, las reformas incluyen la expresión "trabajando para construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad", de cara a la apuesta de la apertura global china, tanto en la economía como en la diplomacia.

China "se adherirá a un camino de desarrollo pacífico y una estrategia mutuamente benéfica y abierta", remarcó el documento publicado.

En resumen, el texto destaca que las ideas de Xi refrendan una sociedad en la que los chinos "seguirán adheridos a la dictadura democrática popular y al camino socialista" mientras "perseverarán en la reforma y apertura al mundo exterior, mejorarán constantemente las instituciones socialistas y desarrollarán la economía de mercado socialista".

Pero la línea rectora del cambio es clara: "El liderazgo del Partido Comunista de China es la característica definitoria del socialismo con características chinas", agrega en su nuevo párrafo. Xi, entonces, será refrendado como el nuevo Gran Timonel.

Aún así, en su discurso de este domingo frente a los 25 miembros del Politburó, Xi insistió en la importancia de la Carta Magna y dijo que "ninguna organización o individuo tiene el privilegio de sobrepasar la Constitución o la ley".

Y apuntó también que China debería hacer pleno uso de la Constitución para modernizar el sistema y la capacidad de gobierno y fortalecer la capacidad de gobernanza a largo plazo del Partido.

La República Popular de China promulgó su primera Constitución en 1954, mientras que en 1982 la quinta Asamblea Popular Nacional aprobó la Carta Magna actual, sometida a cuatro enmiendas en 1988, 1993, 1999 y 2004.

avc 052018