La histórica torre de control que funcionaba en el aeroparque metropolitano Jorge Newbery desde hacía 55 años se apagó hoy a las 5 de la mañana, cuando entró en funcionamiento su reemplazo, una nueva estructura con tecnología de última generación que beneficiará la seguridad de las operaciones aéreas.

Para hacer el traspaso, desde la medianoche trabajaron contra reloj más de 60 personas de seis empresas y organismos con el propósito de ajustar todo el equipamiento de comunicaciones, radares, radio ayudas, así como conectar los enlaces y alarmas que se utilizan en la operación de la terminal aérea porteña.

El cambio "requirió una preparación de más de seis meses de pruebas técnicas y capacitación de los operadores en el uso de la tecnología de última generación que se ha instalado en la nueva cabina de control", informó a Télam Agustín Rodriguez Grellet, presidente de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA).

La nueva torre de control, que representó una inversión de 205 millones de pesos, "prevé más posiciones de trabajo, que permitirán aumentar la capacidad de operación de la terminal Buenos Aires, dado que tendrá aproximaciones separadas para Aeroparque, San Fernando y Palomar".

Según datos publicados por EANA, en el marco del plan "Revolución de los Aviones" que impulsa el Ministerio de Transporte de la Nación, en 2017 volaron dentro del país 12,98 millones de pasajeros y 14,74 millones en vuelos internacionales. El total, 27 millones de personas, resulta un 15% mayor a la registrada entre enero y diciembre de 2016.

En ese marco, cuando en septiembre pasado se presentó la flamante estructura, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, celebró el "nuevo paso en la Revolución de los Aviones".

La obra, dijo, demandó una "fuerte inversión en tecnología e infraestructura que beneficiará la seguridad de las operaciones aéreas que involucran a 11,6 millones de pasajeros por año".

Con sus 35 metros de altura y su campo visual de 360°, la nueva torre de control de Aeroparque representa, según la EANA, "un gran salto cualitativo en términos edilicios que mejora la accesibilidad para personas con movilidad reducida, altos estándares de seguridad, un sistema anti-incendio, salida de emergencia y cuenta con un sistema de provisión de energía ininterrumpida".

Posee, además, una nueva sala de instrucción específica, donde los operadores recibirán capacitación continua.

Se trata de la primera torre de control argentina en incorporar el sistema "de fajas de progresión electrónicas", que reemplazarán a las actuales tiras de papel en las cuales se asienta información de cada vuelo controlador desde esa dependencia. La nueva tecnología opera con pantallas táctiles y elimina el uso del papel.