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Aunque es una técnica poco conocida, la grafología tiene sus especialistas neuquinos. Son poco más de una decena y se dedican a prestar servicios a empresas y particulares. Con la lupa en la mano, analizan la escritura de los demás buscando descubrir rasgos sobresalientes de su personalidad.

 

Oficialmente, la grafología no está considerada una ciencia. En la comunidad académica, algunos la emparentan con el esoterismo, mientras que otros destacan su valor como técnica proyectiva, auxiliar de la psicología.

En Neuquén hay dos centros dedicados a esta disciplina. Uno existe desde hace 10 años y la incorporó como parte de un abanico de estudios de la personalidad. El otro está dando sus primeros pasos, en el oeste de la ciudad.

Marcela Almirón trabaja desde 1997 en el más antiguo, la Escuela Grafológica del Sur. Contó que dictan cursos sobre el tema y también tienen como clientes a especialistas en recursos humanos, que buscan predecir el "perfil de riesgo" en un empleado o la compatibilidad en un equipo de trabajo.

"También tenemos pedidos de autoconocimiento, personas que quieren que les analicemos la escritura, lo que no les vas a solucionar la vida pero pueden aparecer aspectos de los que no eran conscientes", comentó.

Para la grafología, el tamaño de la letra da pistas sobre la autoestima y la dirección, ascendente o descendente, sobre el estado de ánimo. También evalúan con lupas y reglas la frecuencia de un signo, su jerarquía y los "accidentes gráficos" u omisiones.

Marcela dijo que aún falta que la actividad se regule, "pero hay mucho por hacer en este campo, como analizar posibles casos de bullying o revelar el temperamento de un sujeto". Contó además que entre sus alumnos tuvo a numerosos docentes "y también comisarios".

Nora Fernández dirige el centro de capacitación Khora, más orientado hacia la grafopatología, o sea, analizar los escritos para diagnosticar trastornos mentales. La acompaña Carla Recke, técnica bióloga especializada en neuroescritura.

"En Neuquén todavía nos relacionan con las mancias, el tarotismo o la astrología, y la gente piensa que les mirás la letra y adivinás sus secretos", apuntó Nora.

Añadió que, "en realidad, esto es un método cuantitativo y cualitativo, donde necesitamos un mínimo de cuatro textos de distintas instancias, saber la edad o contexto del sujeto y dedicarle tiempo para llegar a un informe".

Ella está convencida de que, si se supera el mito, "la grafología podría ayudar mucho en educación, el sistema judicial y otras áreas". Señaló que, al escribir, el cerebro dirige y la mano es la herramienta.

Las huellas de Nisman y Barreda

El 16 de septiembre vendrá a Neuquén la perito grafóloga Roxana Bidoglio, integrante del cuerpo investigativo de la Escuela Argentina de Psicopatías. Hablará de casos concretos de aplicación de la técnica en causas judiciales y su experiencia en los casos del homicida Ricardo Barreda y el supuesto suicidio del fiscal Alberto Nisman.

En 2013, Bidoglio tomó muestras gráficas de Barreda, autor del cuádruple crimen de La Plata, y expuso sus hallazgos dos años más tarde, en el 23° congreso de la Asociación Argentina de Psiquiatras.

También hizo un análisis grafopatológico de las firmas del fiscal Nisman en su denuncia contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La rúbrica desnuda lo que se oculta y puede revelar sorpresas

Marcela Almirón, de la Escuela Grafológica del Sur, comentó que uno de los signos más útiles para analizar la escritura de una persona es su firma, al punto que "nosotros decimos que es como ver a una persona desnuda".

"La firma es la parte más íntima del sujeto y, si sabemos su edad, con la firma podemos revelar muchas cosas", afirmó. Añadió que, aún cuando una persona cambie su rúbrica, siempre vuelca en ese símbolo los rasgos que la identifican.

Explicó que "puede pasar que cambiemos algunas partes de nuestra escritura a lo largo de la vida y eso tiene que ver también con decisiones que a veces no son conscientes, como estados de ánimo o estar bajo mucho estrés".

Comentó que el análisis grafológico incluye todo lo que se plasma en una hoja y "va siempre de lo general a lo particular; primero se analiza cómo se administra el espacio, los márgenes, y a partir de ahí se pone el acento en la grafometría.