Es un "homenaje al romanticismo", declaró públicamente la escritora española sobre su última novela "Como fuego en el hielo".


Por Analía Páez
¿Qué pasa cuando un amor no se pude llevar adelante?, ¿cómo viven esas personas que se sienten ligadas a otras y no pueden hacer nada?, son algunos de los temas que trata la escritora española Luz Gabás en su novela "Como fuego en el hielo", último libro de la trilogía que comenzó con "Palmeras en la nieve" y se convirtió en una serie de éxito de Nexflit.

Alta, simpática y expresiva, Gabás (Monzón, Huesca 1968) no es una improvisada; se licenció en Filología Inglesa y vivió de la docencia universitaria, la traducción, la publicación de artículos, investigaciones literarias y lingüísticas mientras participaba en proyectos culturales, teatrales y de cine independiente. Pero eso no la bastaba: fue alcaldesa de Benasque, un municipio de la provincia de Huesca, en la comunidad autónoma de Aragón.

Paralelamente comenzó a escribir, como lo hacía siempre, sin imaginar que su primera novela romántica "Palmeras en la nieve", se iba a convertir en un suceso mundial que la desacomodó de la tranquilidad de su pueblo.

Luego de "Palmeras...", y de lo que describe como un momento en el que no le alcanzaban las horas del día entre las actividades de funcionaria y las presentaciones del libro, escribió "Regreso a tu piel" y la más reciente "Como fuego en el hielo", donde cuenta haciendo referencia al título de esas pasiones internas que arden como el fuego, mientras la razón se mantiene fría intentando seguir adelante.

- Télam: Los personajes de tus libros hablan siempre de autosuperación, de salir adelante a pesar de los avatares de la vida cotidiana. ¿Esa característica está relacionada con tu personalidad?
- Luz Gabás: Me gusta prestarle mucha atención a la parte espiritual de cada ser humano. El amor, la vida, la muerte y la espiritualidad son sentimientos básicos que hacen a la esencia de las personas. Me interesa ver cómo la moralidad va cambiando a lo largo de los siglos. Soy tradicional y bastante optimista a pesar de estar empapada de cierto pesimismo existencial, pero tengo fe en el ser humano, porque a mi juicio conozco más personas buenas que malas. Somos un pequeño grano de arena y estoy convencida que si cada uno colabora en su comunidad todo cambiaría para mejor.

- T: Tu segundo trabajo ("Regreso a tu piel") habla de los miedos, y hoy en día Europa está convulsionada por hechos terroristas. ¿De alguna manera es una crítica a la sociedad y a las posturas desmedidas?
- L.G.: Europa ahora sufre por los radicalismos. No se puede generalizar. No es culpa de la religión islámica, son unos cuantos pero no por eso podemos ni debemos tener miedo y hay que tener cuidado con el temor porque nos hace focalizar nuestro odio de una manera errónea. Lo que cuento en esa novela es cómo el miedo puede hacer que una sociedad actúe de una manera errónea.

La nueva historia de Gabás, editada por Planeta, se sitúa en el norte de una España de fines del siglo XVI, donde hubo casos de ejecuciones de mujeres acusadas de brujas pero no por culpa de la Inquisición sino por los ayuntamientos de los pueblos que se apoderaron de esa ideología; "ese miedo los ejercieron sobre el grupo más débil, que eran las mujeres", sostiene la autora.

- T: Tus mujeres son luchadoras por naturaleza ¿Por qué y en quiénes te inspiraste?
- L.G.: Lo bueno de escribir novelas es que podés idealizar, elevar a las personas. Mis mujeres son así, no porque me las inventé sino porque me fijo en las mujeres con las que he crecido.

Gabás asegura haber nacido en una casa grande con mucha gente en medio de un pueblo pequeño. "Era una pequeña comunidad dentro del hogar donde cada uno tenía una tarea. Hasta el abuelo tenía la tarea de apartar a los niños del fuego con su bastón y todas esas costumbres, lamentablemente, se fueron perdiendo".

Sus trabajos dan cuenta de esas cuestiones. En "Palmeras..." habla de cómo la llegada del turismo a una región de Guinea fue modificando el cotidiano vivir de sus nativos. La historia se publicó en 2012 y fue tal el éxito que al año siguiente comenzaron los preparativos del rodaje. Todo esto mientras era Gabás era alcaldesa.

- T: En esta última entrega, que cierra la trilogía, ¿cuál es la problemática que te interesaba tratar?
- L.G.: El amor no resuelto. Hay una frase que dice así: 'Las pasiones que no se satisfacen se convierten en una condena'. La idea surgió de un club de lectura donde una señora mayor se quedó en el amor entre los personajes secundarios y volvía sobre el tema una y otra vez, como si conociera el tema, como si hablase de ella misma con sus 70 años, arrastrando un amor. "Como fuego en el hielo" habla de dos personajes que se sienten imantados, como le pasa a muchas personas y cómo esa situación condiciona, pero es una historia de amor, de evolución, superación y honor mezclada con cuestiones políticas, con relaciones complejas entre padres e hijos y estereotipos insoportables, pero entendibles.

-T: Sos filóloga y sin embargo te inclinaste a escribir en un género al que muchos tildan de menor. ¿Por qué?
- L.G.: Siempre leí mucho y de todos los géneros. Todo depende del momento y de la historia. Cuando escribí mi primera novela pensé en cómo me gustaría que me la contaran a mí. Así fue como comencé a investigar y la escritura se inclinó por el género histórico-romántico. Creo que cada vez la distinción entre género mayor y menor se está diluyendo. Cada uno lee lo que le da la gana y esta es una hermosa manera de conocer la historia. Ni en siete vidas más voy a poder leer todo lo que se escribe en el mundo y con este tipo de historias se conocen los países, las políticas. Este género me permite aproximarme a una historia de una manera amena, ligera y valida.