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"A esta altura del año, en comparación con 2016, hay un 50% más de denuncias por violencia de género, lo cual demuestra que la situación tiende a agravarse", reflejó ayer el juez de paz, Marcelo Muscillo.

 

Agregó además la aparición de "otros casos complejos" relacionados con las drogas y el alcohol.

En respuesta a las herramientas disponibles –por parte del Estado- para el abordaje, Muscillo resaltó la importancia "de la articulación del trabajo entre los organismos competentes".

"Siempre estamos trazando mapas de pisos que cambian, ya que permanentemente la gente toma decisiones sobre su vida, no es marioneta del sistema judicial. Asimismo, hay que considerar el impacto de la situación económica", remarcó.

"Una de mis facultades es dictar la exclusión del hogar para los victimarios, aunque esto implica que la situación de calle -algo inédito en esta ciudad-, sea uno de los grandes problemas", dijo.

En coincidencia, "aquella víctima con hijos que queda en la casa -en una enorme mayoría de los casos-, están construidas en el terreno de la familia y está rodeada por otras 4 o 5 donde viven los suegros, los cuñados. Entonces nos damos cuenta que todas nuestras herramientas –que pensamos que servían-, se nos caen en un segundo y esa mujer ni loca se quiere quedar en ese ambiente. Termina siendo un caldo de cultivo fenomenal para la violencia familiar", subrayó.